No existe verano, sin protector solar

Ahora que llega el verano y suben las temperaturas, muchas personas intentan broncearse de una forma rápida con la finalidad de lucir un “color más bonito” en la playa. 

Tanto la utilización de cabinas de bronceado, como la exposición intensa e intermitente al sol, puede conllevar problemas en nuestra piel y ojos que deberemos evitar.

Nos preguntamos, ¿el sol es tan malo como lo pintan?

No, los efectos beneficiosos del sol en el ser humano son muy reconocidos y podríamos destacar los siguientes:

  • Mejora algunas enfermedades dermatológicas como la psoriasis y la dermatitis atópica.
  • Mejora el estado de ánimo.
  • Permite la síntesis de la vitamina D, esencial para prevenir el raquitismo en los niños y la osteoporosis en los ancianos.
  • Favorece la circulación.

 

¿Todos somos igual de vulnerables al sol?

No. Existen diferentes tipos de piel y cada una de ellas tolera mejor y peor los rayos de sol. 

Se consideran personas con mayor riesgo de desarrollar los efectos indeseables del sol, aquellas que cumplan alguna de las siguientes características:

  • Tener más de 50 años
  • Piel clara, ojos claros y pelo rubio o pelirrojo (fototipos bajos) o que sufren quemaduras con facilidad
  • Haber sufrido quemaduras solares en la infancia
  • Tener historia familiar de cáncer de piel
  • Exponerse al sol de forma intensa en cortos periodos de tiempo, como ocurre en las vacaciones
  • Utilizar o haber utilizado cabinas de bronceado
  • Estar trasplantado de algún órgano

 

Sigue las siguientes recomendaciones para evitar o minimizar los efectos del sol:

  • Cuando sea posible debemos evitar la exposición directa a la radiación solar especialmente en las horas centrales del día (11-16 horas) con elementos como sombrillas o gorras.
  • Debemos usar protección ocular (gafas) y filtros solares (de factor de protección 30 o superior) antes de salir de casa (30 minutos antes de exponerse al sol), repitiendo la aplicación cada dos horas, tras el baño o una sudoración excesiva.
  • La crema solar se debe aplicar en todo el cuerpo, extremando la precaución en áreas sensibles como la cara, cuello, labios, cuero cabelludo, hombros y escote. Use también protector labial.
  • Bebe agua y líquidos para evitar la deshidratación.
  • Protégete la cabeza con sombreros, gorras o bajo la sombra de un árbol o sombrilla. Este punto es especialmente importante en ancianos y niños pequeños.
  • Evita la exposición solar en menores de 3 años.

Incluye en todas tus actividades de verano BAGÓVIT SOLAR, que protege, nutre e hidrata tu piel.

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